Después de un largo receso el
Blog de Gato vuelve, renovado y con un nuevo estilo. No es que los relatos que
nos hacen reír vayan a desaparecer, los
que saben de mercadeo le llaman innovación, para no aburrir con lo mismo al lector.
Como soy nueva en el arte de la literatura erótica o
pornográfica, como ya me dijeron algunos, me gustaría leer sus comentarios y
opiniones.
Recordando tu aroma
Es una noche caliente, de esas en que la humedad del
ambiente se fusiona con la del cuerpo. Veo la luna llena a través de la claraboya
sobre mi cama. El viento se paralizó, por la ventana entra el aroma a selva del
Pacífico. El sudor rueda por mi pecho, mi espalda, mis brazos, mis piernas. El recuerdo de las caricias y los besos de la
última noche juntos llevan mis manos a recorrer lugares donde ayer estabas tú. Me
quito la blusa que llevo puesta y veo como mis pezones empiezan a despertar al
estímulo de mis dedos. Siento como mi vagina se contrae por debajo de la tanga de
color fucsia. Me recojo el pelo, húmedo. De un vaso con agua saco un hielo redondo,
lo deslizo por mi boca, meto la lengua en el pequeño orifico, mojo mis labios
al tiempo que percibo como mi vagina se humedece. Paso el hielo por mis pezones
haciendo círculos, me quema, me excita; la cadencia de la respiración aumenta a
medida que voy bajando mi mano hacia el vórtice del deseo.
Paso poco a poco
el hielo por encima de mi vulva desnuda y ardiente, abro con los dedos los
muros que encierran mi excitación, mi fogoso deseo de tocarme, de acariciarme,
de sentir como mi clítoris se va endureciendo. Lentamente introduzco un dedo,
lo muevo despacio siguiendo con mi recuerdo la presencia de tu deseo. Luego, penetro
el hielo en mi vagina, aprieto como si estuvieras dentro de mí, y paso el dedo
índice sobre el clítoris, que para entonces ya está duro, a punto de estallar.
Paro, estiro mi mano derecha y de la mesa de noche saco mi huevito vibrador y
el gel multiorgásmico. Siento que el hielo congela las paredes de mi vagina, la
quema, me excita, voy a venirme, controlo la pasión, no quiero que este momento
mágico finalice. Saco el hielo. Aplico el gel en mi clítoris, en mis labios.
Arden. Me gusta el dolor que percibo, un dolor que me lleva al límite de la euforia.
Enciendo el vibrador,
lo muevo en círculos, lo introduzco, aumento la velocidad. Me excito. Saco el
huevo y lo pongo de nuevo sobre el clítoris, lo acelero al máximo, lo paso de arriba abajo. Abrazo mi
pecho, muerdo mi boca, experimento un espasmo que baja por la espalda, recorre
mi pelvis, tensa mis músculos, levanta
mis caderas y una descarga de pasión y electricidad me saca del cuerpo, cierro
los ojos y veo como te vienes en mi boca.
Tan sólo desearia estar ahi... ser esa persona cuyo aroma te enloquece como tu recuerdo a mi...
ResponderEliminar¿Recuerdo? Guau, o sea que nos conocemos. Dame pistas.
EliminarInteresante... pero lo del hielo no creo que funcione. Tal vez porque nunca lo he hecho y leyendo los libros que indican "cómo hacerlo" siempre recomiendan calentar a la temperatura del cuerpo todos las ayudas, así sean cremas, geles, y elementos como huevitos y demás juguetes...
ResponderEliminarPaulina
Hoal, Paulina, no uses el hielo inmediatamente lo saques del congelador, déjalo a temperatura ambiente un tiempito y tampoco lo dejes en la vagina durante mucho tiempo. El cuerpo te va guiando, no te preocupes por eso.
EliminarSi lo usas, me cuentas cómo te va.
Un abrazo,
Martha
y dónde se consigue el huevito?
ResponderEliminarEn cualquier Sex Shop
ResponderEliminarmuy atrevida y sincera, reflejas un universo único en el que deambulas como UNA DIOSA, FELICTACIONES,
ResponderEliminarPOR TUS LETRAS, POR TUS EXPERIENCIAS COMPARTIDAS Y POR ESTAR EN ESTE COSMOS COMPARTIDO!!!LUCIA.
Exitante, que dicha...
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